
Junto con el modelo G2, esta es probablemente la cámara digital réflex más ligera del mercado. La DMC-G10 de Panasonic es un producto diseñado para una fácil portabilidad, una usabilidad realmente avanzada, pero sobre todo, cargada de prestaciones. Permite componer las imágenes tanto desde su pantalla de tres pulgadas, como desde el visor inteligente. Por cierto, que se trata de un visor electrónico. Esta cámara réflex ya no incorpora espejos como otras muchas del mercado. Así se reduce el número de piezas móviles y la posibilidad de averías, pero además el disparo es mucho más silencioso. Esta cámara es excelente para hacer fotografía de naturaleza.
Claro que ha sido preciso rediseñar todo el interior. La distancia ya no se mide mediante los rebotes a los espejos, sino mediante unos sensores que ajustan la lectura en tiempo real. Y eso es bueno porque permite actuar al enfoque automático en tiempo real también, con ajustes instantáneos. El sistema de autoenfoque es rapidísimo y tiene diversos modos. De igual manera, la cámara almacena un buen número de escenas utilizables tanto en la grabación de video como durante la toma fotográfica, y que se activan directamente con el botón de inteligencia automática. Las imágenes son impecables. Las ópticas son muy buenas, el sensor de imagen avanzado, y la señal al final acaba pasando a través del nuevo sistema de procesamiento Venus Engine HD II. Es capaz de separar el ruido de la representación del color del correspondiente a la luminancia y los reduce por separado, dando como consecuencia imágenes mucho más claras incluso cuando se está forzando la máquina en condiciones difíciles de luz. Es posible reproducir matices de luz espectaculares.







