Aunque cada vez está más sola en la tarea, Panasonic sigue apostando por la tecnología de plasma, y lo hace con una nueva generación de paneles que instala en series como la G10. Esta es una familia que salió hace ya unos meses en Japón, pero que ha sido presentada de nuevo en la feria. Este modelo de 50 pulgadas es la mayor diagonal de la familia, y tiene un diseño muy logrado en el que destaca un panel capaz de mostrar imágenes con colores de película, y un movimiento fluido como no se había visto hasta ahora.

El responsable del movimiento es la tecnología de 600 Hz, acogida con un cierto escepticismo por parte de la crítica, pero que en realidad genera menos problemas y artefactos de los esperados. Lo cierto es que cuando funciona bien, y es la mayoría de las veces, las imágenes más rápidas quedan perfectamente definidas. Con muy buen criterio, la japonesa ha reducido el tiempo de presentación de cada cuadro, de manera que se reducen los efectos de posvisionado. El contraste es muy bueno. Si nos olvidamos del dinámico, que poco indica, la pantalla ofrece un contraste nativo de 40.000:1, una cifra soberbia que se plasma en negros oscuros pero con una excelente paleta de grises.

El sonido de estas pantallas no es malo. Supera en algunos aspectos a la media a las pantallas planas gracias a la incorporación de tecnologías V-Audio, que se basan en las medidas de la sala para ofrecer un sonido más adecuado. Estamos hablando de una pantalla bien comunicada, como todas sus hermanas de familia. Tiene tres entradas HDMI, e incorpora una ranura para tarjetas SD.

De todas formas, donde más destaca el TX-P50G10 es en el capítulo de la ecología. En primer lugar, incorpora un panel en el que ya no hay rastros de mercurio o de plomo. Los procesos de fabricación se han refinado de tal manera que se quedan cortos los 10 años de vida que tenían los paneles hasta hace poco. Éste está preparado para durar 30 años. Durante una buena parte del tiempo estará actualizado gracias a prestaciones tales como el sintonizador TDT de alta definición compatible con la televisión de pago. Por fin, tiene apagado inteligente, y un sensor que lee la iluminación ambiental para dar la imagen más adecuada en cada momento. Poco importa el precio recomendado por el fabricante. Lo cierto es que hay tiendas donde es posible encontrarlo a partir de unos 1.300 ó  1.400 €.

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