La Sony DSC-HX9V es una de esas cámaras compactas que están dotadas de un zoom espectacular. No sólo puede hacer de gran angular con mayor eficacia que otras cámaras del mercado, sino que además tiene un teleobjetivo extremo que llega a los 384 mm. Dispone de uno de los sensores de captura de imagen de última generación de Sony, y un procesador de imagen de alto rendimiento. Entre ambos hacen un buen trabajo con las imágenes que resultan vibrantes, naturales, y llenas de colorido.

El objetivo es también una óptica de primera línea, y puede ser eso lo que justifica el precio un poco elevado de la cámara. Es un modelo construido en plástico y metal, que está disponible en color negro y en plateado, con formas ligeramente cuadradas, sobrias, pero que dan como resultado un aparato muy compacto y ligero, ideal para llevar siempre encima a la caza de imágenes. La empuñadura garantiza un agarre preciso y cómodo.

Los botones están situados en la parte superior, y son bastante fáciles de manejar. Todo se halla al alcance del dedo, aunque es posible que el deslizador del zoom esté demasiado adelantado para usuarios con los dedos un poco cortos. La cámara esta dotada de inteligencia. No tiene enfoque manual, ni tiene visor. A cambio tiene un buen número de escenas de enfoque automático, y una pantalla de tres pulgadas donde se componen las imágenes con facilidad independientemente de las condiciones luminosas. Por fin puede grabar vídeo en alta definición.