La absurda precipitación de un profesor de informática poco experimentado ha desatado una de las historias más rocambolescas de los últimos tiempos, y que al estilo de Agatha Christie hemos dado el titular “el caso de los virus de Samsung que no existieron jamás”. El villano de la historia es un individuo llamado Mohamed Hassan, que debe de tener una tarjeta de visita enorme ya que la plaga de siglas tales como MSIA, CISSP o CISA, que muestran su abundante preparación académica. El individuo en cuestión además tiene su propia empresa de seguridad y es profesor forense en la Universidad de Phoenix.

Este caballero recientemente compró un ordenador portátil de Samsung, y al instalarle un software de seguridad recibió una alarma que indicaba que su ordenador podría estar infectado con un programa llamado StarLogger, que permite a los fabricantes espiar todo lo que hacen los usuarios de sus productos. Desinfectó el ordenador, no le gustó y lo cambió por otro más potente, también del mismo fabricante. Tras pasar de nuevo el antivirus de nuevo recibió una alarma que indicaba que el ordenador podría estar infectado también con un StarLogger.

Ni corto ni perezoso, lanzó un mensaje a las redes sociales acusando a la compañía coreana Samsung de infectar sus ordenadores con programas espía, y los usuarios de las redes sociales se lo creyeron a pies juntillas demostrando que si antes lo que salía en televisión era cierto, ahora lo que se cuenta en las redes sociales es verdad aunque se demuestre lo contrario. Tras varias horas de enorme agitación y de dimes y diretes todo quedó en agua de borrajas. La preocupante alarma del señor Hassan se había convertido de pronto en un falso positivo, y en uno de los cascos más ridículos de los últimos años. La comunidad internauta empezó a compadrecer a los pobres a los que asesorara este experto forense ante los tribunales norteamericanos.

Conforme pasan los días y las aguas se tranquilizan, se van descubriendo nuevos detalles que amplían el ridículo de la situación. El experto en cuestión ni siquiera conocía el programa StarLogger, pero lo tacha de indetectable cuando es bien conocido en la comunidad de seguridad, y la mayoría de los antivirus comerciales lo encuentran sin dificultad. En segundo lugar, el antivirus que él utilizaba, el VIPRE, es absolutamente incapaz de encontrar el programa StarLogger, porque no esta en su lista de firmas de virus. Por otro lado, el estudio del señor Hassan no incluiría la búsqueda de los ficheros ejecutables, o el estudio del tráfico para ver si realmente se enviaban datos a la sede de la coreana.

En definitiva, Samsung ha resultado totalmente inocente de espionaje, y no han necesitado apenas hacer ningún trabajo de relaciones públicas. De ello se han encargado expertos en informática de todo el mundo que deseosos de apuntarse un tanto, han estudiado el caso, el falso positivo y el antivirus hasta llegar a la conclusión unánime de que Mister Hassan debería dedicarse a otro trabajo más adecuado a sus capacidades, y sin tantas siglas.

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