El HTC One es uno de los móviles más avanzados del momento y que juega en primera división contra los pesos pesados del sector de la telefonía inteligente. Con un chasis de aluminio en una sola pieza, pantalla de 4,7 pulgadas, resolución FullHD y un procesador  de cuatro núcleos; este producto se alza como una opción muy interesante si buscamos un smartphone muy completo y puntero. La cámara es, probablemente, su característica más sorprendente. Y es que su sensor tiene tan sólo cuatro megapíxeles, pero tiene truco. El HTC One cuenta con un innovador sistema apodado Ultrapixel que apuesta por un concepto diferente al que conocemos por la mayoría de móviles de la competencia.

En primer lugar hay que entender lo que es un Ultrapixel para comprender el porqué de su, a priori, escasa resolución. HTC ha apostado por el uso de un sensor con píxeles más grandes de lo habitual para que cada uno pueda captar más luz, tal y como se aprecia en la comparación de la imagen superior. En consecuencia el sensor también crece en tamaño pero al ser los píxeles más grandes no caben tantos como en un sensor normal, esta es la razón de que el total sea de cuatro megapíxeles, sin embargo esto no quiere decir que las imágenes vayan a tener menos calidad, más bien es lo contrario.

El uso de píxeles más grandes hace que la cantidad de luz captada sea más elevada, según HTC el sensor de su nuevo buque insignia puede registrar hasta un 300% más de luz que otros móviles. La fotografía es luz y en este sentido cuanta más podamos captar mejor saldrán las imágenes. Además del tamaño de los píxeles, también influyen otros aspectos como el sistema retroiluminado BSI del propio sensor y que la lente es muy luminosa, en concreto estamos ante un objetivo con apertura f/2.0.  Gracias a estos ingredientes el HTC One consigue captar imágenes muy nítidas y claras en las peores situaciones de iluminación, incluso de noche, y todo sin echar mano del flash integrado. Pero que capte más luz no sólo afecta a la correcta exposición de la imagen sino que también ayuda a que haya mayor detalle en los colores y las gradaciones de luz a sombra. En la imagen inferior vemos una comparación del resultado que obtiene el HTC One a la izquierda y a la derecha una foto hecha con un iPhone 5, la diferencia es notable.

Otra de las claves de la cámara del HTC One es el chip dedicado HTC ImageChip. Este componente ayuda  a que la respuesta de la cámara sea muy rápida para que podamos hacer una foto en menos de un segundo, además el disparo en ráfaga alcanza los ocho fotogramas por segundo. Pero esto no es todo, el HTC ImageChip también cuenta con la práctica función de auto-enfoque continuo -para que no tengamos que enfocar cada vez que nos movemos-, vídeo HDR en tiempo real, compensación de pérdida de color y un sistema de reducción de ruido automático. La guinda del pastel la pone el estabilizador óptico de imagen, un sistema que compensa los temblores de la cámara mediante un giroscopio de dos ejes y puede llegar a hacer hasta 2.000 correcciones por segundo. De esta forma evitamos que las fotos salgan borrosas cuando usamos exposiciones largas y que los vídeos tiemblen mucho.

Newsletter tuexperto.com

Pon tu e-mail en el recuadro

Otras noticias sobre...