5 especificaciones que tener en cuenta si vas a comprar un portátil

Tu portátil se acaba de estropear. Ya no hay manera de recuperarlo. O puede que sí, pero que tengas unas ganas inmensas de deshacerte de ese trasto viejo de una vez por todas. En ese caso, debes saber tantas opciones como quieras. En el mercado existen ya infinidad de soluciones portátiles que pueden adaptarse a las distintas necesidades de los usuarios.

Todo dependerá de si van a reproducir o gestionar gráficos muy pesados. De si necesitarán una mucha batería para resistir toda una jornada sin conectarse. O si van a viajar mucho, para elegir un equipo más versátil y ligero.

Otra variable importante es el presupuesto. Aunque esa cuestión no debe polarizar en exclusiva tu decisión. Ya se sabe aquello de que lo barato termina saliendo caro. Antes de ir a la tienda, te recomendamos tener claras tus necesidades y todas aquellas características y opciones a las que puedes renunciar. O todo lo contrario.

Seguro que estos consejos te resultan de ayuda. Sigue leyendo para descubrirlos.

Tipo de portátil

1. Tipo de portátil

Antes nos comprábamos un portátil al uso. Pero ahora tenemos infinidad de opciones, todas ellas con múltiples tamaños de pantallas. Conviene, no obstante, tener muy claras cuáles son nuestras necesidades para elegir un portátil a la altura. Que nos cunda y que nos saque de nuestros apuros diarios.

Por todo esto, debes saber que existen distintos tipos de equipos. Y que cada uno de ellos cumple con una o varias funciones muy concretas. ¿Sabes entre todo lo que puedes elegir?

Primero están los portátiles con el formato de toda la vida. Puede resultar pesado, porque aquí no encontramos ninguna limitación, ni en cuanto a peso, ni en cuanto a dimensiones. Así, tienes portátiles con pantallas de 17 pulgadas y un peso de hasta 3 kilos. Debes tener en cuenta esto, porque si eres de los que se mueven a menudo, esta solución terminará convirtiéndose en un problema. Ahora bien, si lo que necesitas es un portátil de gaming o para trabajar, con el propósito de moverte únicamente por casa, este tipo de equipos pueden ajustarse a lo que necesitas.

Pero también tienes ultrabooks. Son portátiles mucho más finos y ligeros, que habitualmente se presentan con pantallas táctiles y discos SSD o híbridos. Eso sí, estos lujos se pagan. Un portátil de estas características puede partir de los 1.000 euros. Para algunos usuarios son una solución interesante, porque se cargan rápido. Pero lo cierto es que también se calientan y ya sabes que eso puede llegar a ser muy molesto.

La moda de los convertibles está en pleno apogeo. Los portátiles convertibles ofrecen a sus usuarios la posibilidad de separarse de la pantalla y convertirla en una tableta. Son muy útiles para aquellos que viajan a menudo y necesitan desprenderse de peso en determinadas circunstancias. Si bien pueden parecer muy prácticos, lo que ocurre al final es que rinden menos que un portátil al uso. Y esta es una cuestión a tener muy en cuenta.

Pantalla

2. Pantalla

Es uno de los impactos más importantes. Y una de las características que, aparte de la potencia, más nos ayuda a tomar una decisión u otra en la misma tienda. ¿Por qué? Pues bien, porque el tamaño de la pantalla tiene que relacionarse directamente con el uso que vamos a dar al portátil.

Nos explicamos. Si sabes a ciencia cierta que usarás tu portátil para trabajar largo y tendido, es evidente que tienes que optar por una pantalla de unas dimensiones generosas. En este sentido, es imprescindible que el portátil tenga, como mínimo, un panel de 15 pulgadas. Trabajar durante horas y horas con una pantalla pequeña puede ser muy perjudicial para tu rendimiento. Pero sobre todo, para tu salud.

Si vas a ver o trabajar con muchos contenidos multimedia, también sería interesante que la pantalla fuera lo más grande posible. Los diseñadores gráficos y los profesionales que trabajan con imágenes suelen preferir equipos de entre 17 y 18 pulgadas.

En cambio, si vas a limitarte a trabajar en ciertos momentos mientras viajas en tren o mientras haces una pausa a la hora de comer, puedes optar por otras soluciones. Esto incluye portátiles más pequeños o convertibles, teniendo siempre en cuenta que tendrán menos diagonal, pero que el precio seguramente será más elevado.

Potencia

3. Potencia

Sigamos con otra cuestión fundamental: la potencia. El rendimiento de los ordenadores portátiles nunca es el mismo que el de los ordenadores de sobremesa, a pesar de constar con los mismos procesadores. En este caso, los fabricantes suelen recortar en otras características. Se trata de reducir al máximo el consumo, para que los dispositivos funcionen más y mejor.

Para reconocer la potencia que puede tener un equipo hay que fijarse bien en el tipo de CPU. Es un dato que encontrarás fácilmente en la etiqueta del producto. La elección siempre tendrá que depender del uso que haga el usuario. Es decir, si el portátil solo se usa puntualmente para hacer algún trabajo muy concreto y navegar, por ejemplo, bastará con un chip sencillo. En cambio, conviene apuntar más alto cuando el usuario sepa que va a dar un uso intensivo al portátil.

Ordenados de menor a mayor rendimiento, tienes los siguientes: Intel Atom, Intel Pentium/Celeron, AMD E, Intel Core m3/m5/m7, Intel Core i3/i5, AMD A e Intel Core i7.  Ten en cuenta, por otra parte, que los procesadores más potentes también consumen más batería. Y esto repercutirá de manera inevitable en el rendimiento. Hay que sopesar todas las opciones, pros y contras.

Gráficos y memoria RAM

4. Gráficos y memoria RAM

El potencial de la tarjeta gráfica (GPU) puede ser preocupante, sobre todo a la hora de jugar a videojuegos o exigir al equipo un buen rendimiento para gestionar gráficos. Por eso es tan importante que tengamos en cuenta esta característica.

Si no tienes previsto jugar a videojuegos o ejecutar tareas muy pesadas (de edición gráfica, por ejemplo), puedes optar por una tarjeta gráfica al uso. Los más básicos, que suelen ser perfectamente aptos para usos normales, van soldados al procesador principal. En cambio, en los equipos más potentes, este puede ir instalado en el teléfono como una pieza independiente.

En este sentido, la mayoría de fabricantes optan por NVIDIA, aunque también existen portátiles con un chip gráfico AMD. Estas tarjetas gráficas están ubicadas en distintas gamas, de modo que conviene consultar bien de si estamos ante una gama alta o básica. Será fundamental para determinar el buen rendimiento del portátil en procesos clave. Estos pueden combinarse con un mínimo de 1 GB de VRAM, pero puedes encontrar equipos con hasta 8 GB.

La RAM es otro factor a tener en cuenta. La mayoría de equipos pueden funcionar sin problemas con 2 GB de RAM, pero lo cierto es que si te asomas un poco a los catálogos de los fabricantes, verás que los mejores equipos ya pueden contar con hasta 8 GB. En cualquier caso, si compras un portátil nuevo, es preferible que aproveches y te hagas con uno que al menos tenga 4 GB. Eso sí, si vas a usar el portátil para jugar, lo más recomendable es que te fijes en uno que tenga 16 GB de RAM.

5. Batería

Otra cuestión fundamental para los usuarios de cualquier portátil que se precie es la batería. De eso no nos cabe la menor duda. ¿Por qué? Pues porque cuando compramos un portátil lo hacemos para trabajar en movilidad. Y de la batería depende, en gran parte, el tiempo que podamos estar trabajando sin necesidad de estar anclados a un enchufe.

Eso sí, si crees que no vas a moverte demasiado y que siempre tendrás un enchufe cerca, esta cuestión será poco relevante. Porque sencillamente podrás cargar el portátil cuando sea conveniente, sin restricciones. A la hora de comprar, la mayoría de fabricantes te ofrecerán buenos augurios. Pero es imprescindible que consultes otras fuentes. En cualquier caso, debes saber que lo mínimo si hablamos de autonomía deben ser 7 horas.

Ten en cuenta, por otra parte, que algunos portátiles (ahora cada vez menos) ofrecen la posibilidad de extraer la batería. En ese caso puedes llevar otra de repuesto y remplazarla cuando sea necesario. Observa esta opción si para ti es imprescindible disponer de más horas de autonomía.

Por último, ten en cuenta que…

Evidentemente, estos no son los únicos puntos que debes tener en cuenta a la hora de comprar un portátil. Si bien estos nos parecen cinco de los más relevantes, también debes observar otras cuestiones. Son las siguientes:

  • El peso y las dimensiones del equipo. Si vas a moverte a menudo, comprueba que el portátil que compras no sea demasiado pesado. Aunque responda en prestaciones, luego puedes arrepentirte. Y tu espalda lo sufrirá. Comprueba bien el material con el que está fabricado la carcasa. Aunque tengas que pagar un poco más, quizá valga la pena optar por fibras y aleaciones más ligeras.
  • El sistema operativo. Si vas a optar por lo tradicional, lo más probable es que te decantes por un ordenador con Windows. Es la opción más común. Eso sí, si eres de los que apuestan a ciegas por Apple, seguramente te decantes por todo lo contrario. En ese caso, ten claro que el precio también se disparará.
  • La conectividad. La mayoría de portátiles cumplen con lo previsto. Disfrutan de conexión WiFi, USB (incluso de Tipo C) y otras opciones, como por ejemplo una salida HDMI o DVI.
  • El teclado. Asegúrate de que es cómodo. Hoy en día también puedes encontrar soluciones más innovadoras, como por ejemplo teclados retroiluminados y súper resistentes a los elementos.
  • El precio. Hemos dejado este factor para el último, aunque lo cierto es que resulta ser uno de los más importantes. E incluso definitivo a la hora de tomar la decisión final. Es evidente que las propuestas más baratas (puede encontrar portátiles hasta por 200 euros) son las más básicas, así que conviene decantarse por opciones que estén en un término medio. No olvides rastrear distintas páginas y aprovecharte de los días de ofertas que proponen marcas y tiendas durante todo el año. Trata de ser razonable en tu elección y ponen en una balanza tus necesidades y las distintas prestaciones. Un buen portátil puede alargar su vida útil bastante tiempo y darte más rendimiento a largo plazo.

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