Tranquilos, no hay que resolverlo para que funcione. El cubo Rubik es un invento húngaro que ha entretenido a mayores y niños durante muchos años, hasta el punto de convertirse en uno de los juegos clásicos más adictivos de la historia. Ahora sirve para inspirar nada más y nada menos que este sorprendente lector de tarjetas de memorias con el que cualquier ordenador adquiere un tono más simpático.

Las únicas diferencias con el original son que éste no tiene color, todos los cuadrados son blancos (así cualquiera lo resuelve) y que no admite el giro completo de las rodajas, sino sólo 270º. Esta movilidad es muy útil para conectar varias tarjetas de distinto tipo a la vez y no tener problemas de espacio.


Según el fabricante, el cubo lector de tarjetas de memoria puede leer 56 tipos distintos de tarjetas, entre las que están las más comunes (SD / SDHC / T-Flash (Micro SD/Micro SDHC) / MMC / M2 / MS / MS DUO / MS PRO / MS PRO DUO / XD). Además sus dimensiones son bastante reducidas, ya que todo se reparte en 36 milímetros de ancho, 36 de alto y cómo no, 36 de profundo. En total, el cubo pesa 33 gramos.

El cubo Rubik es compatible con Windows y Linux y se conecta a través de una conexión USB 2.0. Además incorpora un luminoso LED azul que se enciende cuando está en funcionamiento. El precio de este curioso cubo es de 12 dólares, unos 9 euros, y puede conseguirse en Brando.

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