La actual explosión de las tecnologías led y la obsesión por encontrar pantallas cada vez más delgadas nos está haciendo olvidar que hay muchas situaciones en las que no hace falta la máxima definición, ni un televisor que puesto de perfil se confunda con las líneas de papel pintado. El PS50B430 de Samsung es un televisor de plasma de la serie 4 que permite colgar en la pared 50 pulgadas de diagonal por 1.000 euros.

No hay ningún truco, como dicen los magos, ni trampa ni cartón. Esta pantalla es tan económica porque en lugar de incorporar un panel Full HD de última generación, tiene uno HD-Ready con una resolución de 1365 por 768 puntos. Puede que resulte escaso para quien este iniciando una colección de cine en Blu-ray, pero para los usuarios habituales de películas en DVD, y de cine descargado de Internet, esa resolución resulta más que suficiente. En aplicaciones de hostelería también es la pantalla ideal. Para un bar de tamaño medio, es perfecto, una pantalla de 50 pulgadas en la que todos los parroquianos van a poder disfrutar el fútbol con colores que se salen de la pantalla. Porque pese a que tenga esa menor resolución, es compatible con imágenes de alta definición, y además presenta todas las ventajas del plasma.

Este televisor incorpora un sistema de proceso de imagen de 18 bits conocido como Natural True Colors, que complementa perfectamente al motor DNIe+ y al sistema Wide Color Enhancer 2. Decíamos que es una pantalla indicada para la retransmisión de eventos deportivos. Su tecnología de 100 Hz va a lograr que no perdamos la pelota de vista en ningún momento. Y además tiene sintonizador de televisión digital terrestre en alta definición. Hasta qué punto será bueno el contraste que el fabricante se atreve a dar las cifras del contraste nativo además del dinámico, cuando la mayoría de los fabricantes prefieren ofrecer únicamente el segundo. Es de 40.000:1.

Esta no es una pantalla delgada, pero no entra en ese tipo de competiciones. Tiene algo más de 7 cm de fondo, y es probable que eso ayude a que el sonido sea algo mejor que el de televisores que sólo miden 3 cm. En cualquier caso, dispara el sonido hacia abajo en lugar de en dirección frontal. Tiene SRS TrueSurround que emula con una cierta eficacia el sonido multicanal envolvente. Sus altavoces dan 10 W por canal. Los más exigentes se van a quejar de que tiene sólo dos entradas HDMI, pero es que no se le puede pedir más a una pantalla de 50 pulgadas que vale 1.000 euros. Es una excelente oportunidad de compra que en las tiendas del ramo puede costar hasta 150 euros menos.

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