Como suele ocurrir con los televisores del fabricante alemán Loewe el Art 37 SL es una especie de enorme mecano con un exterior digno de los mejores premios de diseño, y con innumerables posibilidades de ampliación. En realidad la gente no compra un televisor, compra un paquete más o menos completo de capacidades multimedia, que en el caso de la familia Art además está admirablemente envuelto. Esta es una pantalla de 37 pulgadas con resolución FullHD. Tiene 9 cm de fondo, así que a estas alturas no es la más delgada de la fiesta, pero Loewe no ha querido entrar en esa guerra por conseguir el televisor más delgado. Prefiere hacer televisores bonitos, bien construidos, que una vez subidos a cualquiera de los pies o soportes de la amplia gama que ofrece resultan casi una escultura como para colocar en el centro del salón.

Es uno de esos pocos televisores que resultan tan bonitos por delante como por detrás, y que resisten sin apenas inmutarse el paso del tiempo y de las modas. El manejo de la pantalla resulta muy sencillo, porque tiene un sistema de menús muy bien perfilado, fácil de entender, y un mando a distancia que ya es todo un clásico, en el que toda las teclas están al alcance.

Las imágenes son buenas, en realidad algo más que correctas, pero no tan impresionantes como las que se obtienen con sistemas de retroiluminación más actuales. En todo caso, con la tecnología empleada se obtienen colores vivos, buenos movimientos en pantalla, y escenas rápidas bien definidas gracias a su sistema de 100 Hz. Incluso los negros son profundos y suficientemente detallados para tratarse de una pantalla LCD.

La conectividad es adecuada, tiene dos HDMI situados en la trasera y uno en el lateral que se complementa con euroconectores, una entrada VGA para enchufar a un ordenador, y S-Video para esas videocámaras y consolas que ya se han quedado un poco atrasadas.

La versión más sencilla del Art 37 SL incluye un sintonizador para la televisión digital terrestre que además es compatible con televisión de alta definición por tierra , satélite o cable, tiene sonido Dolby Virtual Surround, y una toma USB que en principio sólo sirve para ver fotografías. Hay una versión más completa de esta pantalla que tiene además un disco duro integrado de 250 GB que convierte la grabación de programas en algo tan simple como apretar un botón. Por fin, el fabricante está enormemente satisfecho con la potencia de sus altavoces. Ofrece 40 W que suenan muy bien, en parte porque el televisor tiene más fondo que otros más delgados. Quien se conforme con la versión básica tendrá que desembolsar 2700 euros. Los que lo quieran todo completo deberán abonar 3200 euros.

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