Intel se prepara para la nueva temporada con un amplio abanico de modelos de procesadores que cubren todo tipo de necesidades. Desde los Intel Core i7, con una altísima capacidad de procesamiento, hasta los Intel Core i5, con menor rendimiento y, por ende, mucho más económicos que los primeros. Los rumores que apuntaban a la desaparición de la actual familia Intel Core i7 700 no son del todo ciertos. Uno de sus modelos, el Core i7 750, se actualiza para acoger una nueva tecnología de bajo consumo integrada en los nuevos modelos de la familia Intel Core i7 800.

En ésta, dos modelos son los más representativos. Se trata del Intel Core i7 860 y 870. Todos ellos desarrollados bajo tecnología Lynnfield de 45 nanómetros con velocidades de reloj que oscilan entre los 2,66 y 2,93 GHz. Además, se introducen unos modelos concretos, los Core i7 750s y 870s, que reducen hasta 82 vatios el consumo energético habitual de esta linea de procesadores, la cual estaba establecida en 130 vatios. De ahí la ‘s’ que Intel incorpora al final de su nomenclatura.

Todos los modelos citados disponen de una capacidad de procesamiento de 64 bits, desterrando ya los 32 bits a modelos de generaciones anteriores. De igual forma, todos comparten los cuatro núcleos de procesamiento. Sin embargo, sólo los modelos Core i7 860 y 870 incorporan dos hilos de ejecución por núcleo. Por lo que el sistema puede entender que se trate de procesadores de ocho núcleos, en lugar de los cuatro que realmente tiene. Esta tecnología de multiproceso denominada Hyperthreading incrementa, según Intel, el rendimiento de los procesadores hasta en un 40%.

Otra de las novedades es la incorporación del nuevo socket LGA1156 para su conexión en la placa base de los ordenadores. Quedando así el anterior socket LGA1366 restringido a la familia Intel Core i7 900, que no sufre cambio alguno.

Este cambio de socket es una de las novedades más importantes que introduce la esperada serie Intel Core i5. Seis nuevos modelos de procesadores desarrollados bajo tecnología Clarkdale de 32 nanómetros y velocidades de reloj que van desde los 2,93 GHz del Core i5 530, hasta los 3,46 GHz del Core i5 670. A pesar de este notable incremento en la velocidad, no supone un incremento en su rendimiento. Además de exigir un consumo energético aun mayor que su hermano mayor, el Core i7. Todo ello debido a la presencia de dos únicos núcleos con dos hilos de procesamiento cada uno.

Tanto los modelos de Intel Core i5 como Intel Core i7 incorporan una tecnología con cierto sabor añejo, denominada Modo Turbo. Mediante la misma, el propio procesador detecta la potencia que necesita en cada momento. En función de esto, variará su frecuencia de reloj, produciéndose una especie de ‘overclocking’ automático.

Los precios, a falta de la confirmación oficial de Intel el próximo mes de septiembre, resultan un tanto elevados para los procesadores Intel Core i7. Alcanzando la nada despreciable cifra de 562 dólares (393 euros) en el caso del Core i7 870, frente a los 123 dólares (86 euros) de un Core i5 530.

Vía: Guru3D

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