Por estas pantallas del fabricante alemán Loewe parece no pasar el tiempo. Y eso que hay quien las critica con dureza debido sobre todo a sus precios elevados. No son televisores para la gente normal, para aquellos que quieren conectar la consola y echar una partida con los amigos tomando unas cervezas. Los Loewe Connect son televisores de calidad que, además, buscan también cuidar su diseño. El Loewe Connect 42 FHD+, es un televisor LCD con pantalla de alta resolución Full HD, que tiene muchos de los vicios y errores que es posible encontrar en todas las pantalla LCD del mercado, pero reducidos a la mínima expresión.

Mientras otros fabricantes confían en la suerte, los alemanes, con otra filosofía, confían en los controles de calidad más exhaustivos para lograr que sus pantallas, pese a tener los mismos componentes que cualquier otro, se vean mucho mejor. Y eso es lo que ocurre con este televisor. Puesto cara a cara con los de la competencia, demuestra de forma rotunda por qué es más caro. Incorpora un sistema de mejora de imagen de diseño propio llamado Imagen HD+ que trabaja de maravilla con imágenes de alta resolución. Puede que resulte un poco más perezoso a la hora de tratar imágenes en resolución normal y sobre todo en baja resolución, pero quien se gasta 2.300 euros como mínimo en esta pantalla, lo hace para utilizar fuentes de alta calidad. De lo contrario, estaría desperdiciando la inversión.

Y si una pantalla como ésta se mantiene actual, pese a que ya ha pasado algún tiempo desde su presentación, es porque tiene un diseño formal de los más hermosos del mercado. Loewe no invierte tiempo ni recursos en jugar a la pantalla más delgada, ni al marco más brillante, ni ninguno de esos juegos espectaculares a los que se dedican otros fabricantes.

Loewe crea piezas clásicas como ésta, que mejoran con el uso y con los años, construidos con materiales que no se degradan cuando les da la luz durante unos meses. Acabados con una precisión en los detalles que resisten el escrutinio más cuidadoso incluso a distancias de milímetros. Es casi imposible encontrar una rebaba en el plástico o una burbuja de acabado.

La belleza exterior de esta pantalla va acompañada de una electrónica que no se queda atrasada, empezando por su sintonizador de televisión digital terrestre, preparado para la televisión de pago y para la televisión de alta definición que llegará en breve. No va a ser necesario comprar decodificadores auxiliares. Otra manera de que la electrónica no se quede anticuada, es creando estructuras de tipo abierto, que se pueden ampliar y actualizar. Y ése es el caso. Quien quiera además un sintonizador de satélite, no tendrá que comprarlo en una caja exterior. Puede adquirir una tarjeta que se instala en el interior del televisor. Y pocos televisores permiten elegir entre tanto sistemas de colocación y presentación.

Como pasa con las demás pantallas del fabricante, está disponible en innumerables versiones con carcasas de distintos colores, y con diversos complementos electrónicos. Así es posible encontrarlo en 2.300 euros con una sencilla toma USB que reproduce fotos y música, y compatibilidad con cine 24p. Invirtiendo un poco más de dinero y llegando a los 2.800 euros, la pantalla de pronto se convierte en el corazón de una red local de entretenimiento gracias a un sistema Media Player incorporado que permite administrar y reproducir contenidos almacenados en cualquier dispositivo conectado a una red doméstica. Y esto sí son prestaciones. Mientras la competencia permite la conexión a red mediante Ethernet y WiFi, Loewe ofrece una tercera posibilidad, la de conectarse a través de la red eléctrica mediante un adaptador de tipo PLC. Así, se convierte la instalación eléctrica del hogar en una red de transmisión de datos de alta velocidad.

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