RXV1900-1

Este receptor de Yamaha resulta económico, si se tiene en cuenta todas las prestaciones que ofrece. El RX-V1900 es una máquina muy atractiva, que tiene mucho que ofrecer desde el punto de vista de la imagen. En su trasera hay cuatro entradas HDMI, y una salida. Es posible controlar diversas fuentes digitales sin necesidad de agotar las del televisor. Como es lógico, incorpora reescalado hasta 1080p, y los resultados son bastante buenos con discos DVD.

Lo mismo se puede decir de las películas en DivX siempre y cuando no estén en exceso comprimidas. El aparato somete las imágenes a proceso con tecnologías como Deep Colour (30/36 bits) y  x.v.Colour, además de procesado través del chip VRS de Anchor Bay, que para muchos es aún mejor que los de Faroudja. Puede trabajar con frecuencias de renovación de 100 Hz/120 Hz. Por fin, es compatible con señales a 24 Hz que garantizan que la película se pasará tal y como la pensó el director, y dispone de un sistema de compensación de sincronización de sonido automática.

RXV1900-2

El RX-V1900 es una de esas máquinas preparadas para trabajar con lo último en sonido cinematográfico, y desde luego no es un equipo discreto. Puede disparar siete canales con hasta 130 W por canal. Los formatos de sonido cinematográfico más actuales como Dolby TrueHD, DTS-HD Master Audio (192 kHz), Dolby Digital Plus o DTS-HD no representa ningún secreto para él. Siempre va a andar sobrado de potencia y de calidad de sonido, porque incorpora un diseño electrónico muy logrado, con alta corriente de amplificación. Incluso tiene un modo directo para que la señal recorra el camino más corto. Tiene amplificadores inteligentes asignables para biamplificación y para conectar altavoces frontales.

La instalación del equipo en la habitación definitiva es un juego de niños. Ha incorporado un sistema automático de calibración que toma lecturas de la habitación para ofrecer el sonido más logrado desde todos los puntos de vista, tanto desde la ecualización como desde los ecos y los retardos que luego proporcionan una mejor experiencia de cine. Además el usuario puede programar ecualizaciones y campos sonoros. Y si el comportamiento es bueno con las señales de sonido cinematográfico, con fuentes en estéreo es abierto y espacioso, bien afinado. Así se convierte en un aparato igual de eficaz con dos que con siete canales. Por fin, el frontal, tanto en la versión plateada como en la versión negro carbón es atractivo claro y despejado. Todo eso cuesta sólo 1.200 euros.

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