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Hay algunos televisores en el mercado que apoyan sus alegatos de calidad con una etiqueta que afirma que tienen un certificado THX. Hemos visto estas siglas en algunas películas, en los cines comerciales, pero ¿qué significan cuando la pegatina viene pegada en el frontal de un televisor de alto precio? THX es un certificado creado por Lucasfilm, que surgió para garantizar que los espectadores de cine pudieran disfrutar de la mejor de las experiencias posibles, primero desde el punto de vista del sonido, pero más tarde según otros parámetros de la sala como la calidad de la imagen o la comodidad de las butacas.

Con la popularización del cine doméstico, el certificado se ha extendido a los salones de casa, donde certifica la calidad superior de determinados televisores de alta definición. Cuando una pantalla ostenta la pegatina del certificado THX, lleva dentro de su menú un modo de calibración automático THX, que garantiza que el usuario va a poder contemplar las películas con la mejor imagen y el mejor sonido posibles, al menos según los criterios de los ingenieros que conceden la calificación. Muy pocos televisores del mercado ostentan este sello. En realidad, unos pocos lcds y plasmas de LG y de Panasonic.

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Para recibir uno de estos sellos de garantía, las pantallas son sometidas a una batería de pruebas que examinan más de 400 puntos, algunos de ellos más cercanos a la tortura que a la simple prueba. Se somete el escrutinio la calidad de los colores, la permanencia y uniformidad de los mismos a lo largo de toda la pantalla, el proceso de la señal, los niveles de negros y blancos, la cantidad de luz que refleja el panel de las luces ambientales, la visión desde diferentes ángulos y distancias, etc. Las tolerancias son mínimas. La más ligera desviación sobre los exigentes parámetros marcados por la Lucas, puede provocar la eliminación del candidato. Por eso tan pocos fabricantes se atreven a someter a este examen sus productos.

Como es lógico, hay un conjunto de pruebas que son comunes tanto para los televisores del plasma como para los lcd, pero luego hay pruebas específicas para cada uno de estos tipos de pantalla. Así, en el caso de las pantallas lcd se examina la iluminación y el color en cuatro puntos distintos y separados del panel, para comprobar que las diferencias son mínimas o inexistentes, mientras que en los paneles de plasma se estudia la capacidad de recuperación del panel, esto es, si retiene o no imágenes fantasma tras un periodo largo mostrando una imagen fija. La mayoría de las pruebas son secreto industrial, pero lo cierto es que los paneles con la certificación THX obtienen casi siempre las mejores calificaciones en las pruebas hechas por los especialistas. Lo que todavía no garantiza la certificación es la permanencia en el tiempo de estas características, como ha pasado recientemente con los problemas de profundidad en los negros observados con el envejecimiento de algunos plasmas de Panasonic.

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