No es ninguna novedad que Samsung tiene algunos de los smartphones más interesantes del mercado. Primero fue el Samsung Galaxy S i9000, un terminal adelantado a su época que aun hoy sigue siendo uno de los teléfonos más completos que podemos encontrar. Su hermano mayor, el Samsung Galaxy S2, llegó después con múltiples mejoras tanto a nivel técnico como de diseño siendo uno de los teléfonos más finos con 8,49 milímetros de grosor en su parte más delgada.

A pesar de que el Samsung Galaxy S sea un modelo anterior, es seguro que muchos usuarios estarán pensando en adquirirlo sobre todo por el hecho de que su precio ha disminuido considerablemente ante la aparición del Samsung Galaxy S2. Tras el salto analizamos los dos pesos pesados de Samsung.


Diseño y pantalla

Aunque la estética de ambos modelos es similar hay algunas diferencias en el diseño. El Samsung Galaxy S tiene los bordes más redondeados y un peso algo superior con 119 gramos, el grosor en este modelo alcanza 9,9 milímetros. Por su parte, el diseño del Samsung Galaxy S2 parece tener un acabado más limpio, sin elementos superfluos y su tamaño ha aumentado al tiempo que el peso disminuye hasta 116 gramos. En este caso estamos ante uno de los terminales más delgados con 8,49 milímetros de grosor. Ambos están disponibles en color blanco o negro.

La pantalla es una de las principales diferencias entre estos dos terminales. El Samsung Galaxy S incorpora un panel Super AMOLED con un tamaño de cuatro pulgadas y una resolución de 480 x 800 píxeles. Este tipo de pantallas dan muy buenos resultados a la hora de usar el móvil en exteriores, tiene mucho brillo y consume menos batería que otros sistemas como la pantalla retina del iPhone 4.

Sin embargo el Samsung Galaxy S2 incorpora un panel que va un paso más allá, hablamos del Super AMOLED Plus. Esta nueva pantalla introduce un mayor número de subpíxeles (hasta un 50% más) y en consecuencia  aumenta la definición de la imagen. El consumo de batería también se ha reducido considerablemente, hasta un 18% menos según datos de la compañía. Este panel tiene un tamaño de 4,3 pulgadas con una resolución de 480 x 800 píxeles. Ambas pantallas tienen una profundidad de 16 millones de colores, están realizadas en cristal resistente a arañazos e incluyen los sensores típicos en la mayoría de smartphones; hablamos del acelerómetro, sensor de proximidad y detector de luz ambiente.


Conexiones

Empate técnico en este apartado. Ambos terminales ofrecen múltiples opciones de conectividad entre las que encontramos el acceso a internet mediante redes 2G/3G, la segunda a una velocidad mucho mayor. Permite la conexión a través de redes Wi-Fi de alta velocidad siempre y cuando nos encontremos cerca de un punto de acceso. También incluyen tecnología DLNA que hace posible la transmisión de datos entre dispositivos que estén conectados a la misma red, por ejemplo podremos reproducir música o visualizar imágenes en la pantalla de un televisor compatible. Para terminar con las conexiones sin cables ambos teléfonos tienen GPS con soporte A-GPS y un puerto inalámbrico Bluetooth 3.0 para sincronizar datos con el ordenador, compartir archivos o usar algunos accesorios como altavoces y manos libres.

No podía faltar el puerto MicroUSB, destinado a cargar la batería y transferir datos al ordenador, y la conexión de audio estándar de 3,5 milímetros para poder conectar auriculares o altavoces externos.


Procesador, memoria y sistema operativo

En este apartado ya surgen algunas diferencias notables. El Samsung Galaxy S incorpora un procesador a 1 Ghz de velocidad de reloj apoyado por 512 Mb de memoria RAM. A pesar de que ofrece una potencia sobrada, el Samsung Galaxy S2 gana la batalla con un potente procesador de doble núcleo a 1,2 Ghz y nada menos que 1Gb de memoria RAM. En cuanto al sistema operativo, el Samsung Galaxy S2 trae instalada la última versión de los iconos de Google, más conocida como Android 2.3 Gingerbread. Por su parte, el Samsung Galaxy S salía de fábrica con Android 2.1 Eclair, sin embargo el dispositivo ya ha recibido las actualizaciones pertinentes y ha alcanzado la misma versión que su hermano mayor.

El Samsung Galaxy S se comercializa en dos modelos de 8 y 16 Gb de capacidad de almacenamiento mientras que el Samsung Galaxy S2 se puede encontrar en 16 ó 32 Gb. Por supuesto ambos terminales permiten la ampliación de memoria mediante tarjetas MicroSD (hasta 32Gb).


Cámara y multimedia

En el apartado fotográfico el Samsung Galaxy S2 se proclama como ganador absoluto con su cámara de ocho megapíxeles de resolución con flash LED y la capacidad de grabar vídeos en calidad FullHD (1080 líneas) a una frecuencia de 30 fotogramas por segundo lo que asegura un movimiento muy natural. Además incorpora una cámara delantera para hacer videollamadas con una resolución de dos megapíxeles, algo poco común en cámaras secundarias.

Pese a ser inferior, el Samsung Galaxy S no defrauda y su cámara alcanza una resolución de cinco megapíxeles. Además, al igual que su hermano mayor, incorpora varios sistemas como enfoque automático, detector de sonrisas, temporizador, control de sensibilidad o zoom digital. La ausencia de un flash LED como ayuda a la hora de tomar fotos nocturnas es quizá el único fallo destacable que podemos achacar a este terminal. La cámara también permite la grabación de vídeos en alta definición aunque esta vez a una calidad de 720 líneas. La cámara frontal del Samsung Galaxy S tiene una resolución de 0,3 megapíxeles (VGA), mucho menor que la de su contricante pero que permitirá la realización de videollamadas con una calidad decente.

Vuelve a haber empate en  perfil multimedia de estos dos teléfonos ya que ambos reproducen gran cantidad de archivos de audio y vídeo como MP3, AAC, AAC+, eAAC+, MP4, H.263, H.264, DivX, WMA, WAV, MIDI, FLV, AVI y MKV entre otros. También incluyen un sintonizador de radio FM estéreo.


Autonomía

El Samsung Galaxy S incluye una batería de ion de litio de 1500 miliamperios. Pese a que la batería del Samsung Galaxy S2 es superior con una capacidad de carga de 1650 miliamperios, ambos teléfonos ofrecen un tiempo de autonomía de ocho horas en uso y hasta 17 días en espera. Estos datos varían dependiendo del uso que se de al móvil, por ejemplo si navegamos por internet y descargamos aplicaciones el tiempo de duración de la batería se reducirá considerablemente.

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