Durante la feria IFA que tuvo lugar en Berlín el pasado mes de septiembre, el fabricante coreano Samsung nos dejó boquiabiertos con la llegada de un nuevo terminal a su catálogo. En efecto hablamos del Samsung Galaxy Note, un dispositivo que abrió el camino a una nueva categoría a caballo entre un tablet y un smartphone. Cuenta con un enorme panel Super AMOLED de nada menos que 5,3 pulgadas, que superó con creces la frontera de lo que entonces se consideraba un móvil con pantalla grande. Además tiene una resolución HD, concretamente de 1280 x 800 píxeles, que junto a la tecnología Super AMOLED ofrece imágenes nítidas y colores muy brillantes.

Entre sus virtudes también hay que destacar el potente procesador de doble núcleo a 1,4 gigahercios de frecuencia, la cámara de ocho megapíxeles y como novedad incluye un lápiz táctil. Este accesorio permite al usuario aprovechar todo el potencial de la gran pantalla, pudiendo realizar dibujos con precisión o tomar notas a mano alzada. La interfaz Samsung TouchWiz está especialmente adaptada a este accesorio e incluso cuenta con aplicaciones especialmente pensadas para su uso. Un ejemplo es S Memo -para plasmar tus ideas de forma rápida  y sencilla- o  S Planner -un completo organizador-.

El Galaxy Note sale de fábrica con Android 2.3 Gingerbread, aunque la compañía ya ha confirmado que será uno de los dispositivos en actualizarse a Ice Cream Sandwich, la última entrega del sistema operativo móvil de Google. Por el momento no hay una fecha concreta pero se espera que su llegada sea inminente, de hecho ya se han filtrado algunas ROMs compatibles con este modelo.

Cuando Samsung presentó este terminal la reacción fue de desconcierto ¿realmente la gente iba a querer comprar un dispositivo con una pantalla tan grande?, ¿no es mejor un tablet? Lo cierto es que la telefonía móvil evoluciona a dispositivos cada vez más grandes, al contrario de lo que sucedía en el pasado cuando la tendencia era la miniaturización. La llegada de las pantallas táctiles ha provocado un cambio de rumbo y ahora el público demanda paneles de mayores dimensiones donde poder ver con claridad una página web, un libro o incluso una película. El Samsung Galaxy Note es un claro ejemplo de que el gusto por las pantallas amplias es un hecho.


En los dos primeros meses posteriores a su lanzamiento al mercado, el popular fabricante coreano distribuyó la friolera de un millón de unidades de este dispositivo. Ahora, la cifra ya ha sobrepasado los dos millones. Puede parecer poco si lo comparamos con otros súper ventas como el Samsung Galaxy S2 que alcanzó los diez millones de unidades en tan sólo cinco meses. No obstante insistimos en que el Samsung Galaxy Note no es un terminal para todos los públicos, pertenece a un segmento todavía en crecimiento que podría denominarse como híbrido entre teléfono y tableta. En este sentido el hecho de que haya alcanzado ese volumen de pedidos es un dato muy positivo y que no se esperaba. Aclaramos que estos datos se refieren a las unidades distribuidas, no vendidas.

Según el medio Forbes -especializado en negocios-, Samsung prevé que las ventas del  Samsung Galaxy Note alcancen los diez millones de unidades a lo largo de este año.

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