La fragmentación es uno de los principales problemas a los que se enfrenta Android, aunque eso no les ha frenado en su imparable ascenso como líderes del segmento de las plataformas móviles. Las actualizaciones suelen ser un quebradero de cabeza, y es que cada fabricante decide si actualizar o no sus equipos, y esto provoca que haya muchos usuarios con versiones antiguas del sistema. Hace unos días, Google publicó su informe mensual para desarrolladores, en el que se refleja cómo la gran mayoría de usuarios tiene versiones con varios años de antigüedad en sus smartphones. Android 4.4 KitKat ha alcanzado un 39,1%, pero si combinamos todas las versiones de Android Jelly Bean (4.1/4.2/4.3) la cifra aumenta al 46%. Android 5.0 Lollipop ni siquiera aparece en la tabla ya que tiene menos del 0,1% de cuota, pero sí que aparecen otras versiones como Android 2.3 Gingerbread o incluso Android 2.2 Froyo. Google ha confirmado que no lanzará más parches de seguridad para versiones anteriores a Android 4.3 Jelly Bean, lo que deja a más del 60% de usuarios expuestos a un fallo de seguridad en uno de los componentes del sistema.

Tal y como informa Engadget, Tom Beardsley, analista de la consultora Rapid7, detectó un fallo de seguridad importante en el componente WebView. Se trata de una herramienta para que las aplicaciones puedan abrir páginas web sin necesidad de tener que abrir el navegador -por ejemplo al pulsar en un enlace desde Facebook o Twitter. El agujero de seguridad permitiría que cualquier hacker acceda al equipo, pero Google no lo va a solucionar, tal y como han confirmado. Por un lado la compañía de Mountain View no ofrece parches para versiones anteriores, pero además, aunque quisieran, parchear WebView sería muy complicado. WebView está integrado en el sistema en versiones antiguas, pero Google solucionó el problema en Android 4.4 KitKat cuando sacaron esta función y la integraron en la aplicación Google Play Services. De esta forma pueden publicar una actualización de forma rápida y sencilla, simplemente actualizando la aplicación a través de la tienda Google Play. No obstante, los operadores y fabricantes podrán desarrollar un parche por su cuenta que cierre este fallo.

El problema afecta al 60% de usuarios de Android, que según Engadget está cerca de 1.000 millones, que se dice pronto. La fragmentación es el estigma de Android, pero aquí Google puede hacer poco ya que, como decíamos, cada fabricante decide cuándo y cómo actualizar sus dispositivos. Es habitual que smartphones de gama media y básica se queden sin actualizaciones al poco tiempo de su lanzamiento, o que si finalmente se actualizan, lo hagan muchos meses después de que la última versión esté disponible. Google lanzó el código fuente de Android 5.0 Lollipop el pasado mes de noviembre y la nueva versión no ha superado el 0,1%, ya que tan sólo los Nexus, algunos Motorola y Samsung han recibido su ración de Lollipop. Los fabricantes van mejorando su política de actualizaciones poco a poco, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

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