Los smartwatches o wearables ya se han consagrado como toda una categoría nueva dentro del segmento de dispositivos móviles. Se anuncian como el complemento perfecto de nuestro smartphone y los principales fabricantes ya tienen uno en su catálogo, o en algunos casos varios -aunque a veces también muchos. Samsung se estrenó en este nuevo terreno bastante pronto y en poco tiempo lanzaron distintas propuestas, convirtiéndose en el fabricante con la mayor oferta de wearables del mercado. Estos primeros intentos han estado muy enfocados a un reloj como un dispositivo tecnológico, dejando de lado otros aspectos como el diseño, pero en Samsung ya están preparando un smartwatch redondo con el que competirán contra equipos como el LG G Urbane, el Huawei Watch o por supuesto el Apple Watch. De entre todos los wearables que Samsung ha presentado hasta la fecha, el Samsung Gear S es el más avanzado, pero también el más aparatoso. Lleva una tarjeta SIM y puede funcionar de forma autónoma, incluso para hacer llamadas de teléfono como si fuéramos el protagonista de una película de ciencia ficción. Pero este no es el único reloj Samsung que permite hacer llamadas, hay otro modelo que también incluye esta funcionalidad y fue lanzado en 1999.

El Samsung Gear S se tiene que conformar con el título del “segundo reloj Samsung que permite hacer llamadas”., y es que el Samsung SPH-WP10 se le adelantó la friolera de 16 años. Gracias al blog PhoneArena, hemos sabido que Samsung lanzó su primer reloj con función de teléfono en 1999, pero salvo este detalle, su diseño y prestaciones eran bastante diferentes de los wearables de hoy en día.

Lo de añadir funciones extra a un reloj de muñeca es muy de los noventa. ¿Quién no ha tenido el típico Casio con calculadora? Sin embargo en Samsung fueron un paso más allá y le metieron un teléfono móvil, antena incluida. En su momento fue el dispositivo inalámbrico más pequeño y ligero, pero decir que su diseño es aparatoso es quedarnos muy cortos. El Samsung SPH-WP10 pesa 50 gramos con la batería incluida, que por cierto dura sólo 90 minutos, y tiene un grosor de 2 centímetros, ahí es nada. Además, la esfera tiene una forma alargada que incluye un altavoz y una antena en el lateral.

El Samsung SHP-WP10 combina el típico reloj digital de muñeca con un teléfono móvil de los de antes, es decir, que sirve para hacer llamadas y poco más. El control se realiza a través de los botones físicos situados en la parte frontal, pero no tiene teclado, por lo que imaginamos que marcar números de teléfono sería algo complicado. Justo encima está la pantalla, que como te habrás imaginado no es táctil, sino que es el típico LCD monocromo con retroiluminación. El primer reloj-teléfono de Samsung no se vendió demasiado bien y no hubo ninguna actualización. La compañía tardó 16 años en volver a estudiar este concepto y ahora tenemos el Samsung Gear S, aunque seguro que los amantes de lo retro lo encuentran de lo más atractivo.

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