Los Samsung Galaxy S7 y Samsung Galaxy S7 edge son los teléfonos del momento. Samsung anunció su nuevo dúo de smartphones de gama alta hace apenas tres semanas y hace tan sólo unos días se puso a la venta. La compañía ha continuado el concepto que iniciaron el año pasado con los S6, pero mejorado. Tal y como corresponde a un smartphone de la gama Galaxy S, las especificaciones son de lo mejor del momento en puntos como la cámara, la pantalla o el procesador. Además, el diseño está realizado en materiales de calidad (metal y cristal) y además ahora es resistente al agua. Los dos modelos vienen con el certificado IP68, que asegura inmersiones a 1,5 metros de profundidad, durante un máximo de 30 minutos sin que el dispositivo sufra ningún daño. El equipo de SquareTrade, una empresa que ofrece garantías de roturas para dispositivos electrónicos, ha llevado los nuevos móviles de Samsung a su laboratorio para comprobar si son tan resistentes como dicen.

Es habitual que un terminal tan esperado como son los Samsung Galaxy S7 y S7 edge sea sometido a todo tipo de pruebas, incluyendo las torturas más crueles. En el vídeo se pueden ver los nuevos tope de gama de Samsung bajo el agua, siendo centrifugados, cayendo desde alturas poco recomendables y hasta doblados por la mitad, toda una sesión de sadismo para determinar la resistencia de los nuevos S7.

La prueba de resistencia al agua se realizó sumergiendo los terminales en un tanque a 1,5 metros de profundidad durante 30 minutos, exactamente el límite que establece el certificado IP68. Sin embargo, no resistieron ni un minuto más y el audio quedó dañado tras el chapuzón. A pesar de ello, no deberíamos tener ningún problema si, por ejemplo, se nos cae el móvil a un charco, pero cuidado con meterse en el agua con él.

Pasado el test con agua, le toca el turno a pruebas más agresivas. Durante los tests, en SquareTrade comparan los resultados con los de los iPhone 6s y iPhone 6s Plus, pero mientras los S7 ganan en resistencia al agua, no soportan tan bien los golpes como los manzanófonos. El hecho de cubrir las dos caras en cristal resistente hace que una simple caída pueda resquebrajar la superficie, arruinando el diseño. Una de las pruebas consistía en meter los terminales en una caja y “centrifugarlos” durante 30 segundos. Los S7 se suelen dañar en las esquinas y en la parte trasera, pero no tanto en el frontal como sí sucede con los iPhone.

Los S7 tampoco salen bien parados de la prueba de caídas. Tras cuatro golpes contra el suelo desde 1,8 metros de altura se rompen y tras siete caídas uno de ellos dejó de funcionar. Por último está el bend-test, donde se ejerce presión para determinar el grado de flexibilidad hasta la rotura total. En este caso la primera rotura de produjo con una presión de 50 Kg y la rotura total llegó a los 77 Kg, más o menos igual que los S6 el año pasado.

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