Ir al mercado a diario y consumir alimentos frescos es un sueño que, por desgracia, con la falta de tiempo y el stress del día a día no podemos permitirnos. La mayoría de la gente hace la compra semanalmente e incluso cada quince días así que es muy importante que sepamos cómo podemos conservar frescos nuestros alimentos hasta el momento del consumo.

Uno de los requisitos imprescindibles es tener un buen frigorífico. Las principales marcas de electrodomésticos también se han percatado de esta falta de tiempo en la sociedad actual y sus modelos cada vez están más preparados para mantener los alimentos frescos durante más tiempo.

Asumiendo que no tenemos uno de estos frigoríficos de última generación como, por ejemplo, el GBB530NSQFS de LG, vamos a contaros varios trucos sencillos e infalibles para que los alimentos aguanten más tiempo frescos en la nevera.

Verduras y frutas

La temperatura límite es primordial para evitar bacterias que favorezcan el proceso de descomposición de los vegetales. La temperatura de conservación no debe ser inferior a los 0 oC ya que temperaturas más bajas podrían congelar los alimentos (concretamente, estos alimentos tienen una gran cantidad de agua). Las frutas y las verduras deben colocarse siempre en los cajones inferiores de la nevera que son las zonas menos frías.

Si tenemos una pieza de fruta muy madura, debemos dejarla separada, ya que ésta favorecerá la maduración de las demás. Además de esto, nunca se deben meter en la nevera los plátanos, la piña ni ningún cítrico, ya que el frío les quita sabor y acelera su oxidación, además de interferir en su proceso de maduración.

Tomates, patatas, cebollas y ajos tampoco se deben guardar en la nevera. Únicamente si cortamos alguna de ellas y nos sobra una parte, debemos guardarla en la nevera siempre envuelta en papel film.

Prácticamente todas las frutas y verduras se congelan perfectamente. Podemos cortarlas y guardarlas en bolsas de congelación para después utilizarlas a demanda. Los únicos alimentos vegetales que no soportan bien el proceso de congelación son aquellos cuyo contenido en agua es muy alto, como por ejemplo la lechuga o el tomate.

Alimentos de origen animal

Lo ideal es conservarlos al vacío pero, si no, podemos conservar las bandejas que nos ofrecen en el supermercado. Si los compramos al peso lo ideal es envolver porción a porción. Los alimentos como el pescado y la carne deben ir en la zona más fría de la nevera, la mayoría de los frigoríficos tienen un cajón destinado para ello pero, de no ser tu caso, lo ideal es la zona central del electrodoméstico. Los quesos deben ir siempre bien envueltos para evitar la proliferación bacteriana y los huevos siempre deben estar en la nevera pero nunca congelados, salvo la clara, que si la separamos de la yema se puede congelar.

Como último dato queremos añadir que se pueden congelar prácticamente todos los alimentos salvo los huevos duros con cáscara, la lechuga, los berros, el tomate, el pepino y la cebolla.

 

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