Samsung ha presentado esta mañana en Madrid toda una nueva gama de ordenadores portátiles, casi todos con un punto en común en su diseño: acabado negro piano con una franja roja que recorre la parte inferior del teclado. Un detalle visual que está presente en los modelos Q210 y Q310. Son la nueva apuesta de la firma coreana en el sector de los ultraligeros, donde ya contaba con un modelo de diseño tan vistoso como el Aura Q45.

A primera vista, se diferencian por el tamaño de pantalla: 12,1 y 13,3 pulgadas de pantalla, en ambos casos con 1280 x 800 píxeles de resolución. Esto trae su consecuencia en el peso, un poco más ligero en el Q210 con sus 1,95 kilos. El Q310 se queda en esos 2 kilos, justo el límite que la industria marca para los equipos destinados a ejecutivos, comerciales y otros profesionales que, por motivos de trabajo, no pueden moverse sin llevar encima un portátil. Y el objetivo es que estas personas lleguen a viejos con la espalda en buenas condiciones, de ahí su ligereza.



Por dentro, son prácticamente idénticos. De hecho Samsung los lanzará en España en agosto y con el mismo precio de partida: 1.000 euros. El problema es que aún no se ha decidido cuáles serán sus configuraciones básicas. Ni siquiera se han proporcionado datos sobre algo tan fundamental como la velocidad de los procesadores, que seguirán la nueva plataforma Montevina (o Centrino 2) que ha desarrollado Intel para este año. Pero, por el momento, podemos contaros algunos detalles provisionales.

El disco duro variará entre 120 y 320 Gigabytes, y lo mismo sucede con la memoria RAM, que irá de 1 a 4 Gigabytes. Para los gráficos, podrá optarse por una tarjeta integrada Intel GMA X4500, que toma prestada la memoria de vídeo de la RAM del sistema, o una gráfica externa Nvidia GeForce 9200M GS. Ésta, en cambio, lleva sus propios 256 Megabytes de memoria sólo para vídeo, para que la máquina no se ralentice en exceso al ver contenidos de mucho peso gráfico.

En cualquier caso, sus pantallas no están pensadas para ver vídeos en alta definición, pues son pequeñas y ni siquiera cuentan con un lector de Blu-ray, sino con el habitual lector-grabador de DVD. Al menos, llevan una conexión HDMI para que podamos ver contenidos guardados en su interior en la pantalla grande de un televisor delgado, sin que se pierda calidad en la transferencia.

El resto de su equipamiento es más que habitual: conexión a Internet por Ethernet y Wi-Fi, conexión Bluetooth para transferir pequeños archivos sin cables, cámara web de 1,3 megapíxeles, tres puertos USB, un VGA, entrada para micrófono y salidas para auriculares y altavoces. Eso sí, el lector de tarjetas del Q210 sólo acepta tres formatos (SD, SDHC y MMC), mientras que el Q310 se lleva bien con siete (los anterior más MS, MS Pro, MMC plus y xD).

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