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En la tienda nos lían con mil y una características: TDT, alta definición, HDMI… Y nosotros sólo queremos una tele que se vea bien, que cueste poco, que no ocupe mucho espacio y que esté preparada para el futuro.

Ante un panorama en el que tenemos cientos de marcas, tamaños, calidades y precios ¿Qué hacemos para elegir la que se adecúe mejor a nuestras necesidades? Hace poco vimos las claves para elegir un televisor para el dormitorio. Ahora le toca el turno a la tele del salón. En definitiva, la que suele ser fuente principal de entretenimiento en el hogar. En esta sencilla guía trataremos de responder paso a paso a todas las preguntas que se nos plantean: ¿Cuál es el tamaño ideal? ¿Es importante la TDT? ¿Qué entradas de vídeo debe llevar? ¿Importa la alta definición? ¿Plasma o LCD? Sigue leyendo y encontrarás la respuesta a éstas y muchas otras preguntas.

El tamaño de la pantalla importa

La superior resolución de los televisores de alta definición permite acomodarlos en habitaciones pequeñas mejor que los delgados de resolución normal o los antiguos de tubo. Y es que, el hecho de que nos ofrezcan resoluciones mucho más altas nos permite ver las imágenes con comodidad a una distancia menor.

Aunque pueda parecer un poco exagerado, podemos disfrutar las imágenes de un televisor de alta definición de 40 pulgadas a una distancia de poco más de 1 metro, y, aun así, las seguiremos viéndo nítidas.

En cualquier caso, nosotros nos decantaríamos por un televisor de tamaño igual o inferior a las 32 pulgadas si lo vamos a ver a una distancia inferior a un metro. Si vamos a observarlo a una distancia de entre un metro y cuatro, escogeríamos un televisor de 37 a 60 pulgadas. Y para distancias superiores a cuatro metros nos quedaríamos, sin lugar a dudas, con proyectores de alta definición que permiten pantallas enormes.

Con TDT y, mejor, si es TDT de alta definición

Aunque casi todos los televisores que se venden en la actualidad incorporan un sintonizador de televisión digital terrestre (TDT), es imprescindible comprobar que el que nos interesa lo tiene. El 3 de abril de 2010 se producirá el apagón analógico definitivo, y los usuarios que no tengan un sintonizador de TDT (integrado en su televisor o externo), no podrán seguir viento la tele.

Los últimos modelos que están llegando al mercado, (Loewe o Pioneer, por ejemplo) incorporan un sintonizador de TDT de alta definición. Esto significa que estos televisores podrán en el futuro recibir emisiones televisivas digitales en alta definición. Y no cabe duda de que, cuando la TDT esté implantada, ése será el siguiente paso. Si podéis, haceros con un televisor equipado con un sintonizador TDT HD.

Conexiones y otras prestaciones… no hay que descuidar este punto

… que el euroconector (también conocido como SCART) ya ha pasado a mejor vida. Exige que tu nuevo televisor tenga, como mínimo, dos entradas HDMI. Estos conectores son capaces de transportar tanto audio como vídeo en digital y con alta definición, y ya han logrado reemplazar al SCART tradicional por sus prestaciones claramente superiores. Lo ideal es que estos enlaces satisfagan la especificación 1.3 de HDMI. Podrás usarlos para conectar tu reproductor de DVD, una cámara de vídeo, un disco duro multimedia con salida de alta, un lector Blu-ray Disc o las consolas de videojuegos de última generación (Xbox 360 y PS3). Además, si la tele incluye también un puerto USB, mucho mejor. Te permitirá conectar sin problemas tu cámara digital para ver en la tele tus mejores fotografías.

El futuro inmediato de la tele: la alta definición

La alta definición ya está aquí. Hoy, en Europa, América y Japón se multiplican los canales con resolucion mejorada. En España, a pesar del retraso, ya podemos sintonizar tres de pago que se emiten en Digital+. Pero, como ocurre en los países de nuestro entorno, muy pronto todos los canales gratuitos se recibirán en digital y con calidad total. Entonces será habitual ver grabaciones en alta resolución a través de discos Blu-ray o en archivos digitales que vengan del ordenador.

Los principales fabricantes de electrónica de consumo apuestan por estas imágenes. Y cada vez más consumidores. Pero lo que hemos acogido todos los aficionados sin reservas han sido los televisores delgados. Frente a los televisores tradicionales de tubo de rayos catódicos (CRT), los delgados son más ligeros, ocupan menos espacio, son más atractivos a la vista… y, además, la mayor parte, son compatibles con las emisiones de alta definición.

Una vez aclarado que hay que elegir una tele preparada para mostrar imágenes de alta definición, la pregunta siguiente sería:

¿Elegimos la tele HD Ready o Full HD?

En teoría es mucho mejor Full HD. La diferencia entre estos dos formatos reside en la resolución. Full HD incorpora un total de 1.080 líneas (1.920 x 1.080 puntos), mientras que los televisores HD Ready tienen 720 líneas (1.280 x 720 puntos). Si comparamos dos fotogramas idénticos pero codificados a estas dos resoluciones veremos que la cantidad de información del fotograma que tiene 1.080 líneas es mayor, por lo que el detalle de esa imagen y su nitidez serán también superiores. Al mostrar vídeo en alta definición en un televisor de una resolución inferior, los circuitos de procesado de vídeo tendrán que eliminar una parte de esas líneas para adecuarlas a las posibilidades del televisor. Lógicamente, este proceso conlleva una merma de calidad que puede llegar a ser importante para los aficionados exigentes.

A pesar de lo dicho, la realidad es que cuando comparamos vídeo en alta definición en una buenas pantalla HD Ready con lo que se muestra en una Full HD, las diferencias apenas se aprecian. Sólo se encuentran si afinamos al máximo la vista y le buscamos tres pies al gato. La inmensa mayoría de aficionados no encontrará diferencias importantes entre estos dos sistemas y menos con las emisiones de alta definición que, de momento, se está realizando en muchos países (y me refiero, por ejemplo, a los canales americanos o la BBC en alta).

¿Plasma o LCD? Hoy, apenas encontramos diferencias

Para muchos usuarios ésta es la pregunta del millón. Lo cierto es que no es fácil llegar a una conclusión, y las opiniones contradictorias de los fabricantes contribuyen a incrementar el desconcierto general. Algunos ha apostado por ambas tecnologías, como Samsung, LG, Panasonic, Pioneer, mientras que los fabricantes de toda la vida (Sony y Philips) hns apostado por la tecnología LCD.

Las diferencias entre los primeros televisores de plasma y LCD que llegaron al mercado eran importantes. Por un lado, la tecnología del plasma permitía fabricar televisores de mayor tamaño, más contrastados (negros muy negros) y menos proclives a padecer defectos relacionados con desplazamientos rápidos de la cámara. Por su parte, la tecnología LCD ofrecía pantallas de tamaño más reducido, más luminosas, precio comedido y una calidad aceptable, pero resultaban poco atractivas para ver, por ejemplo, partidos de fútbol, debido a que emborronaban la imagen cuando se producían desplazamientos rápidos con la cámara.

Hoy las diferencias entre estas tecnologías se han reducido mucho. Encontramos televisores LCD del mismo tamaño que los de plasma y presumen de unas prestaciones comparables. Los problemas de los primeros paneles LCD han sido resueltos con paneles de refresco rápido y procesadores de imagen que permiten ofrecer naturalidad incluso en imágenes con movimientos rápidos. Por otra parte, el precio de los televisores de plasma se ha reducido sensiblemente. Hoy es muy similar al de los televisores LCD del mismo tamaño. Y, por supuesto, su calidad de imagen también se ha incrementado.

Ante esto ¿qué podemos hacer? Sencillamente, probar. A nuestro juicio, ninguna tecnología es claramente superior a la otra, por lo que lo ideal es que sea el propio usuario quien decida qué tecnología se adecúa mejor a sus gustos. Si es posible, lo ideal es acudir a un establecimiento especializado y comparar los televisores que más nos gustan usando el mismo DVD o disco Blu-Ray en todos ellos y de forma simultánea.

Por si os sirve de ayuda, en nuestra opinión (y siempre pensando en usuarios muy exigentes) los televisores LCD son más atractivos si vamos a conectar una consola de videojuegos. También si queremos disfrutar las fotografías que hemos tomado con nuestra cámara de fotos digital por su superior sensación subjetiva de nitidez (es una percepción subjetiva debido a que la resolución real de un televisor Full HD de plasma y LCD es exactamente la misma, y tiene mucho que ver con la diferente naturaleza de estas tecnologías). Sin embargo, si vamos a usar nuestro televisor sobre todo para ver películas, preferimos las pantallas de plasma debido al mayor realismo de sus imágenes y a que ofrecen una sensación más natural y parecida a la de los televisores de tubo de rayos catódicos. Eso sí, su nitidez de las pantallas de plasma es mucho mayor que la de los viejos televisores de tubo.

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