Samsung acaba de estrenar sus nuevos proyectores de vídeo. Y lo ha hecho a lo grande, porque ha presentado de golpe nada menos que ocho nuevos modelos, separados en cuatro gamas diferentes. Por supuesto, cada uno con sus características particulares y orientado a un ámbito concreto.

Comenzamos con los Samsung L220 y L300, dos equipos especialmente preparados para su uso didáctico, como clases o conferencias. Utilizan un procesador de luz de tres LCD, gracias al cual consiguen niveles de brillo de 2.200 lúmenes (en el caso del primer modelo) o 3.000 lúmenes (si se trata del segundo).

Llevan altavoces estéreo integrados, que nunca están de más, y entradas comunes de vídeo compuesto y VGA. El Samsung L300 posee además una conexión HDMI para equipos de alta definición, aunque su resolución nativa es de 1.024 x 768 píxeles. Es decir, que todavía no alcanza la calidad Full HD. Este último ha sido el primero en ponerse a la venta por 1.100 dólares (830 euros).

Nada que ver con el Samsung P400, un modelo portátil que podemos transportar y llevar de viaje fácilmente. Sólo pesa 2,3 kilogramos, aunque no sea de esos que caben en la palma de la mano. Su resolución es de 800 x 600 píxeles, y su brillo se queda en apenas 150 lúmenes. Es capaz de proyectar imágenes de 80 pulgadas de tamaño, aunque habría que comprobar si el resultado es verdaderamente satisfactorio. Su precio es de 700 dólares (530 euros aproximadamente).

En el polo opuesto nos econtramos con los Samsung D300 y D400, ambos diseñados para grandes proyecciones. Destacan sobre todo por sus 3.000 y 4.000 lúmenes de brillo respectivamente. Además, presentan una solvente resolución de 1.024 x 768 píxeles, relación de contraste de 3.000:1 y conexiones de vídeo compuesto, por componentes, VGA y HDMI. El Samsung D300, que cuesta 1.000 dólares (755 euros), puede presumir de que su peso no supere los 5,4 kilogramos. Mientras, el D400 tiene a su favor el procesador DLP DarkChip4, que produce imágenes más claras y nítidas.

En último lugar encontramos los proyectores de la serie A, que cubren las necesidades de los sistemas de cine en casa más exigentes. El primero de ellos es el Samsung A400B, con resolución de formato panorámico de 1.280 x 768 píxeles. Su relación de contraste ha sido estimada en 2.500:1 y su brillo en 2.000 lúmenes. Parte con la ventaja de que puede colocarse a corta distancia, de modo que pueda instalarse en un salón de dimensiones no muy grandes. 1.500 dólares (algo más de 1.130 euros) es el coste de tenerlo en casa.

El Samsung A800B lleva su contraste hasta 10.000:1 (siempre en palabras del fabricante, que tiende a inflar desproporcionadamente este valor) pero brillo inferior, de 1.000 lúmenes. Aumenta su resolución a Full HD (1.920 x 1.080 píxeles) y la variedad de conexiones: dos HDMI, dos componentes, RGB, S-Video y vídeo compuesto. Como también se incrementa su precio, que se coloca en 10.000 dólares (7.550 euros). Del último modelo, el A900, sólo se sabe que será prácticamente idéntico, aunque mejorando el contraste.

Vía: Electronista

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