Con la llegada de la primavera, no es la sangre lo único que se altera. En muchas zonas de España, los ciudadanos dejan misteriosamente de ver la televisión. La TDT, esa televisión del futuro, la que nos permitiría a recibir decenas de canales con una calidad hasta ahora no conocida está cumpliendo en parte sus promesas pero por lo bajo. La calidad es penosa, y basta el más mínimo accidente meteorológico para que muchas zonas del país se queden a dos canales.

En este caso es la subida de temperaturas. Con las descargas de lluvia y algunas tormentas eléctricas, hacen que no se vea bien la televisión. A la nueva tecnología le gusta el tiempo seco, estable y ligeramente frío, y cuando cambia, pierde la cabeza. Llegan estos problemas además en un momento crítico en el que muchas comunidades de vecinos acaban de ajustar sus antenas y sus receptores para adaptarse a los cambios de frecuencia de algunos canales.

Así, de nuevo muchos usuarios y comunidades de vecinos tienen problemas de visionado y reciben el diagnóstico de que sus equipos deben ser reajustados otra vez para que se adapten a los nuevos niveles de potencia decididos por quien transporta la señal para cada canal. Y si estos ajustes no se producen la televisión se convierte en un galimatías de pixelados o simplemente en canales en negro.

Los problemas más graves se están dando en la costa, y han empezado mucho antes que el año pasado. Los vecinos afectados, que tras la calma del invierno pensaban que ya estaba todo solucionado, están indignados ante la idea de enfrentarse a otro verano más con la televisión a media ración. Por cierto, los multiplex que fallan son sobre todo los del 60 al 69.

Vía: Diesl

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