Apple suele criticar a Android por la fragmentación de su sistema en comparación a iOS, cuyas nuevas versiones suelen ser adoptadas rápidamente por todos los usuarios. La compañía lanzó iOS 8 el pasado 17 de septiembre, una semana después del lanzamiento de los iPhone 6, y a día de hoy ya hay más del 60% de usuarios con esta versión instalada. Sin embargo, iOS 8 no llegó a todos los modelos de iPhone, iPad y iPod Touch disponibles. En el sistema de la manzana también hay fragmentación, aunque en menor medida. Apple dejó fuera de la actualización a los iPhone 4 y iPad 1, por lo tanto los iPhone 4S y iPad 2 son los dos equipos más antiguos que se han actualizado a iOS 8. Ambos tienen tres años de antigüedad y su perfil técnico no es muy completo si lo comparamos con los últimos modelos de la marca. La actualización a iOS 8 ha traído muchas novedades a los equipos móviles Apple, pero estos dos en concreto no estaban ofreciendo un rendimiento precisamente fluido. Apple lanzó hace unos días iOS 8.1.1 para mejorar esos fallos, pero los resultados no han sido tan notables como se esperaba.

Apple publicó iOS 8.1.1 la semana pasada para solucionar pequeños fallos del sistema, pero sobre todo para mejorar el funcionamiento de los iPhone 4S y iPad 2. En ArsTechnica han realizado un análisis exhaustivo, comparando el rendimiento del iPhone 4S funcionando con iOS 8 y con la nueva entrega. Hay mejoras, pero en la mayoría de casos los tiempos de carga son prácticamente los mismos. Por ejemplo, con iOS 8 tardaba 1,25 segundos en abrir el menú Ajustes y con iOS 8.1.1 lo hace en 1,2 segundos. El tiempo de arranque ha disminuido de 39,8 segundos a 38,2 segundos. Sólo en el caso del navegador Safari se ha conseguido reducir el tiempo de carga de 2,16 a 1,85 segundos.


Como decíamos, hay mejoras, pero son demasiado sutiles como para que supongan un cambio en la experiencia de uso del sistema. Los veteranos del catálogo de Apple siguen siendo los equipos más lentos tras la actualización a iOS 8. La diferencia es más notable cuando lo comparamos con el rendimiento que ofrecía iOS 7.1.2, la última versión lanzada antes de la publicación de iOS 8. Los iPhone 4S y iPad 2 que no se han actualizado a iOS 8 son mucho más rápidos. Pueden cargar Safari en 1,25 segundos, abrir los Ajustes en 0,95 segundos y arrancar en 36,4 segundos.

Los dos modelos cuentan con un procesador Apple A5 que en su momento fue de los más rápidos, pero ahora se ha quedado corto para las exigencias de iOS 8. El chip tiene arquitectura Cortex A9 y está formado por dos núcleos que funcionan a 1 Ghz de frecuencia cada uno. Cuentan con 512 Mb de memoria RAM, una cifra muy ajustada que no consigue alcanzar los estándares necesarios para que iOS 8 sea el sistema fluido que es en modelos más nuevos. Como decíamos, son equipos que se lanzaron hace tres años y han tenido un ciclo de actualización más largo que la media. No obstante, Apple podría haber adaptado la actualización desde el principio, teniendo en cuenta las limitaciones que presentan estos dos equipos.

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