Hay que hacerse notar, sobre todo en lo que a lápices de memoria USB se refiere, ya que la homogeneidad de estos populares soportes ya nos ha dado algún que otro susto al llevarnos el pendrive de otro y estremecernos con sus terroríficos contenidos (aburridas fotos que no dejan de ser carne de Tuenti, para que nos entendamos). En fin, el confundir nuestra unidad de almacenaje flash se va a acabar, y más en veranito, con los Ice Cream USB.

Con el nombre no se han roto la cabeza, y lejos de hablar de su tecnología se centran en su divertido aspecto: un refrescante cucurucho, de esos que nos meteremos entre pecho y espalda en cuanto plantemos los pies y la sombrilla en la arenita de la playa. El diseño de este invento está muy conseguido hasta el punto de invitar al lametón de su crema helada para certificar que no se trata del exquisito tentempié que estos días está en boca de todos. El modelo cucurucho lo tenemos disponibles en tres colores (¿sabores?), rosa, verde y blanco.

Si somos más del bombón helado de toda la vida, la solución pasa por el modelo homónimo del fabricante USB Geek, que pone a nuestra disposición dos polos, de nata y de menta picante (exquisita la menta picante). En cuanto a capacidades y precios, la cosa es tan variada como en las formas y sabores. El cucurucho lo tenemos dotado de tres capacidades, de 2Gb (a unos 13 euros), 4Gb (por 15 euros) y 8Gb (a 23 euros).

Por otro lado, el bombón helado (que cuenta con unas dimensiones de 72 x 27 x 12 milímetros y un peso de 16 gramos) sólo lo tenemos en una versión de 4 gigas por unos 15 euros. Además, como cabe esperar con cualquiera de estas cómodas y útiles unidades de almacenamiento, están preparadas de serie para utilizarlas con las versiones 2000, XP y Vista de Windows, así con las últimas versiones de Mac OS.

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