Los smartphones se han convertido en un imprescindible allá donde vayamos. Son casi como una extensión de nuestro cuerpo, y si nos lo dejamos en casa, volvemos a buscarlo. Nos los llevamos al trabajo, a clase, cuando hacemos deporte y hasta a la playa. Pero el mar no es precisamente el mejor lugar para un smartphone, hay muchos peligros que podrían hacer que nos quedemos sin nuestro preciado tesoro digital, o que algunos de sus componentes queden dañados permanentemente. A pesar de ello, la playa está plagada de móviles, y es que nadie quiere dejar de estar localizable ni un minuto -además así podemos hacernos fotos y subirlas a las redes sociales para dar envidia a nuestros amigos. Si este verano estabas pensando en llevarte el móvil a la playa, es mejor que tengas en cuenta los peligros a los que estará expuesto y tomes medidas para evitar sustos.


Ladrones

Los robos en la playa están a la orden del día, y lo que los ladrones buscan no es tu ropa, las cremas del sol o la toalla, buscan tu smartphone. Si puedes estar sin el móvil durante unas horas, puedes dejarlo en casa o en tu coche, así te podrás bañar sin miedo a que te lo roben y sin tener que estar poniendo un ojo en la mochila todo el tiempo. Si a pesar del riesgo quieres tener tu móvil contigo, lo mejor será que lo guardes dentro de una mochila o bolso para quitarlo de la vista. Además, vigila tus pertenencias en todo momento y no las dejes bajo el cuidado de ningún desconocido.

Agua

Cada vez son más los fabricantes que apuestan por la resistencia al agua en sus móviles. Sony cuenta con una amplia oferta de smartphones con certificado IP67 e IP68 que impiden la entrada de agua en los circuitos. Sin embargo, por cada móvil con esta propiedad, hay muchos más que no se llevan nada bien con el agua. En muchos casos, es posible salvar un smartphone que se nos ha caído al agua, pero si se nos cae en el agua de la playa la cosa se complica. El agua salada del mar deja muchos residuos cuando se seca, lo que acelera el proceso de corrosión. Una funda sumergible podría ser una buena solución, pero lo mejor es estar alejado del agua.

Calor

El calor también es un gran enemigo de smartphones y dispositivos móviles en general. Piezas como la batería o el procesador no se llevan bien con altas temperaturas, por eso es mejor guardar el móvil en algún bolso donde no esté expuesto a los rayos solares. También hay que llevar cuidado con dejarlo en el salpicadero del coche o podríamos encontrarnos con un ladrillo al volver. El calor puede afectar a la reproducción del color de la pantalla y hasta terminar con la vida de nuestra batería en apenas unas horas.

Arena

Por último pero no menos importante, la arena puede rayar la pantalla de nuestro móvil con mucha facilidad. Muchos móviles van protegidos con cristal Corning Gorilla Glass, un material muy duro, pero no tan duro como la arena. Basta que vayamos a limpiar la pantalla con nuestra toalla y que haya varios granos de arena para que aparezcan arañazos en la superficie.

Imagen 1: PhoneArena

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