Algunos ni se acuerdan, pero otros lo hacemos casi compulsivamente. Nos referimos a costumbre de cerrar las aplicaciones abiertas en nuestros móviles, una acción que hasta ahora creíamos que era positiva. Libera memoria RAM, aligera el rendimiento y hasta ahorra batería, pero no, no es así. El medio online Wired ha publicado un artículo explicando los efectos de usar la multitarea o app switcher que tanto Android como iOS ofrecen, y están bastante alejados de la creencia popular. De hecho, este gesto tan habitual para muchos, puede incluso perjudicar el rendimiento y la autonomía, justo los dos aspectos que los usuarios intentan mejorar.

Lo han confirmado desde Apple y Google: cerrar las aplicaciones abiertas no ahorra batería ni tampoco mejora el rendimiento, sino más bien lo contrario según Hiroshi Lockheimer, VicePresidente de Ingeniería de Android. Los datos son bastante reveladores y contradicen la creencia de que cerrar las apps abiertas es bueno para nuestros teléfonos. No es que vaya a causar ningún daño, pero tampoco ayuda y, a veces, hasta puede empeorar las cosas.

En iOS, una aplicación puede pasar por cinco estados diferentes, algo similar al sistema que ofrece Android. El primero sería “No funcionando” y su nombre lo dice todo. Después vendría “Activa“, que se refiere a cuando la app está en pantalla y estamos haciendo algo con ella. Cuando el estado es “Inactiva” significa que, aunque está en pantalla, está en un momento de transición -por ejemplo si abrimos un apartado nuevo. “Background” es cuando está funcionando en segundo plano, ya sea para actualizar nuestro correo, notificaciones de Facebook o Twitter. Por último queda “Suspensión”, que se refiere a cuando una app está abierta en segundo plano pero no está ejecutando ningún proceso.

Tanto Android como iOS van cerrando aplicaciones que no estamos usando, aunque éstas aparezcan en la interfaz  de multitarea, por lo que no están consumiendo recursos. Además, cuando una app está en este estado, es más rápida a la hora de volver a abrirse y no necesita iniciar todos los procesos necesarios desde cero, que es justamente lo que sucede cuando cerramos apps. En Wired hacen una muy buena comparación:“es como despertar a tu ordenador en lugar de reiniciarlo completamente”. Es más rápido y, sobre todo, más eficiente.

Cerrar las apps abiertas no tiene un impacto tan importante sobre la autonomía como para que lo notes, pero sí que puede afectar al rendimiento. Como el dispositivo tiene que estar reiniciando procesos constantemente, puede ser más lento que de costumbre. Con esto no queremos decir que nunca hay que cerrar las apps en segundo plano, pero hacerlo de forma constante no aporta ningún beneficio. Si quieres ahorrar batería en tu iPhone o Android, es mejor probar otros trucos como limitar la actividad en segundo plano desde Ajustes, reducir el brillo de la pantalla o desactivar las conexiones que no estemos usando en ese momento.

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