El diseño es uno de los puntos más importantes para Apple y los iPhone son una de las gamas en las que más cuidan los detalles. Desde hace un tiempo, Apple está trabajando en conseguir dispositivos más delgados y ligeros, por eso nos sorprendió que los iPhone 6S y iPhone 6S Plus sean más gruesos y pesados que  los modelos a los que sustituyen. Ya lo habíamos escuchado en las filtraciones previas al lanzamiento, pero el pasado miércoles pudimos confirmarlo cuando la compañía presentó en sociedad sus nuevos smartphones. En el caso del iPhone 6S, estamos ante un grosor de 7,1 milímetros y un peso de 143 gramos, 0,2 milímetros y 14 gramos más que el iPhone 6. El perfil del iPhone 6S Plus mide 7,3 milímetros frente a los 7,1 milímetros del modelo anterior y pesa 192 gramos, por lo que engorda 20 gramos. Las cifras no son exageradas, pero sí destacables teniendo en cuenta la obsesión de Apple por la delgadez de sus productos. El conocido medio online The Verge ha explicado detalladamente el motivo por el que Apple ha sacrificado el peso y el grosor de sus nuevos manzanófonos.

Una de las novedades de los iPhone 6S y iPhone 6S Plus en términos de diseño tiene que ver con los materiales. Como sabrás, el año pasado hubo bastante polémica acerca de la robustez de los iPhone 6 cuando algunos usuarios vieron como sus móviles se doblaban al sentarse con ellos en el bolsillo. Apple no quiere otro Bendgate y sustituyeron el aluminio de los nuevos iPhone 6S por aluminio serie 7000, mucho más resistente y robusto. Sin embargo, según los datos de Apple, el aluminio sólo pesa 2 gramos más en el iPhone 6S Plus y es incluso más ligero en el iPhone 6S, por tanto  el peso viene de otro componente: la pantalla.

Apple ha estrenado el sistema 3D Touch con los nuevos iPhone 6S y iPhone 6S Plus, una tecnología que distingue la presión que ejercemos sobre la pantalla, permitiendo ejecutar distintas acciones dependiendo del tipo de toque que realicemos. El sistema 3D Touch requiere de una capa adicional en la pantalla, que es la que se encarga de medir la presión a través de sensores capacitivos integrados en el panel de retroiluminación. Este es el motivo por el que el peso y el grosor de los nuevos iPhone ha aumentado. Para hacernos una idea, la pantalla del iPhone 6S pesa 29 gramos, mientras que la del iPhone 6 sólo pesaba 12 gramos; más del doble.

En resumen, los iPhone 6S son 0,2 milímetros más gruesos que los modelos anteriores y los superan en peso, en concreto 20 gramos más en el iPhone 6S Plus y 14 gramos más en el iPhone 6S. Estamos hablando de cifras razonables, pero la diferencia se nota, sobre todo en el peso. No obstante, la decisión está justificada en aras de mayor versatilidad y una mejor experiencia de uso. No estaría mal que también sacrifiquen la línea de sus móviles para integrar baterías más grandes, ya que la autonomía de los nuevos iPhone 6S no ha mejorado ni un minuto con respecto a los modelos anteriores.

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