
La instalación de memorias sólidas SSD en un ordenador conllevan un rosario de ventajas e inconvenientes. Las ventajas las tenemos en el poco ruido que hacen, la escasa energía que requieren y la alta velocidad de transferencia. El inconveniente sólo es uno, pero para muchos usuarios contrapesa todas las ventajas: su precio. Y es que las memorias SSD no son para nada baratas. Otro de los inconvenientes, que poco a poco empieza a dejar de serlo, es que las memorias SSD no suelen hacer gala de una gran capacidad, pero en este caso, SanDisk parece empeñado en hacer que esto deje de ser así.
Este fabricante norteamericano ya ha puesto en circulación dos unidades de su gama G3, con capacidades de 60 y 120 GigaBytes, a unos precios de 230 y 400 dólares respectivamente (unos 177 y 295 euros, al cambio actual). No obstante, ha anunciado que pronto empezará a comercializar una memoria sólida basada en almacenaje flash, con un tamaño de 2,5 pulgadas y una capacidad de 240 GigaBytes. Por desgracia, no ha desvelado el precio que ha pensado para este dispositivo, aunque ya te adelantamos que va a ser caro (recuerda la estratosférica cantidad a pagar por el Kingston DataTraveler 310).









