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Como cada nuevo año, y dando apenas tiempo para recuperarse de las Navidades, llega una flamante edición de la Feria con mayúsculas del mercado de la electrónica, el CES de Las Vegas. Esta reunión anual, que se celebra desde hace más de 40 años, convoca en la segunda semana del año a lo más granado de la industria. Concebida en principio como un foro de reunión donde los profesionales podían intercambiar ideas y conceptos, en poco tiempo ganó el interés de la prensa ávida de novedades, al extremo de convertirse en la verdadera feria de las vanidades, en una caja de resonancia ideal para los fabricantes que aprovechan para presentar sus inventos más recientes y espectaculares.
Miles de periodistas de todos los países peregrinan todos los eneros a Las Vegas para empaparse de nuevas tecnologías, jugarse las dietas en las tragaperras y, sobre todo, para disfrutar como niños durante unos días con lo último en cacharreo.
Dada la delicada situación económica que viven la mayoría de los países, los expertos temían por el futuro del CES, pero por suerte los nubarrones se han alejado. Los organizadores han hecho un esfuerzo de titanes por mantener la cara de póquer y un aspecto de normalidad, pese a que este año no ha sido necesario, como en años anteriores, alquilar la superficie adicional del centro de convenciones Sands. Aunque las cifras de 2010 son algo más modestas que las de la pasada edición, la organización se muestra satisfecha, y no es para menos. Del 7 al 10 de enero en Las Vegas se van a mostrar las tecnologías y los productos estrella de más de 2.500 exhibidores, casi 1.000 de fuera de los Estados Unidos, y 330 nuevos. El público asombrado contará con unos 110.000 asistentes, procedentes de más de 140 países. No se van a sentir defraudados, porque este año se van a presentar en torno a 20.000 productos, entre prototipos, ideas imposibles y modelos comerciales. Estarán repartidos en las 20 zonas temáticas en que se divide este año la feria. Categorías que abarcan desde los libros electrónicos a los netbooks, o la conducción segura, aunque es el primer año en que habrá un pabellón dedicado exclusivamente a los productos de Apple.





